Capítulo 12
Llegó a Macondo la luz, el cine y muchas novedades. Con el ferrocarril llegó Mr. Herbert y, un día, cuando fue invitado a comer en casa de los Buendía probó los bananos. Le impresionaron tanto que empezó a hacer pruebas y apuntes sobre la fruta. Meses después, llegó a Macondo una avalancha de forasteros que empezaron a construir casas y, más tarde, llegaron sus familias y sus animales. El pueblo se llenó de gente nueva, los gringos se habían establecido en Macondo para explotar la tierra, el banano; y el resto de la gente había llegado Macondo atraídos por las historias que se contaban del pueblo. Mientras el coronel estaba enojado por la invasión, Aureliano Segundo estaba feliz de relacionarse con gente nueva y vivir en una constante fiesta. Remedios, la bella era la única que no se alteraba con los vertiginosos cambios, pero todos los hombres que la miraban se volvían locos o se morían de amor por ella. El coronel cansado y enojado por la presencia de los gringos, decidió retomar las armas y acabar con ellos, acudió a pedirle ayuda a su amigo Gerineldo Márquez, éste se negó mirándolo con compasión.
Comentarios
Publicar un comentario